La historia
Dos amigos, un proyecto, muchos zaguates
Vimos en Finlandia cómo no queríamos hacer esto, y ahora traemos a Costa Rica la versión en la que sí creemos.

Somos amigos desde los cinco años: mismo colegio, mismo gusto por el emprendimiento, por buscar soluciones y por construir algo grande. Esa inquietud nos llevó a estudiar LEINN (Liderazgo, Emprendimiento e Innovación), un programa que cada año nos manda a un país distinto a entender su ecosistema, salir de la zona de confort y emprender allí de verdad. El año pasado nos tocó Finlandia.
Allí descubrimos el puppy yoga: sesiones que triunfaban en redes, con cachorros que la gente hacía cola por abrazar. El problema era de dónde venían esos cachorros, de criaderos y no de refugios, y eso no nos encajaba: el animal se convertía en producto, no en el centro de la experiencia. Empezamos a investigar si el mismo formato podía funcionar al revés: con perros que de verdad necesitaban una oportunidad, no perros criados para venderse.
Con mucho esfuerzo y bastante contacto directo con gente en Costa Rica, entendimos el problema real del abandono allí y construimos Paws: sesiones que combinan la tenencia responsable (mejorar el vínculo con tu propio perro) con la visibilidad y el bienestar de los perros de refugio, que socializan y pierden el miedo aunque no todos encuentren familia el mismo día. Esta gira es la validación real del modelo, y si funciona, queremos escalarlo a más ciudades y refugios.
Por qué os debería importar
Podríamos haber copiado lo que vimos en Finlandia. No lo hicimos, porque allí el cachorro era el producto, no el centro. En Paws, vengas con tu propio perro o conozcas a uno de refugio, tu entrada es una donación directa a la protectora o a ANPA con la que colaboramos ese día. Y para los perros de refugio es, además, una oportunidad de socializar y ganar visibilidad de cara a su adopción.